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Palabras de Cándida Montilla para la conferencia "Discapacidad, tecnología e inclusión", por el Día Mundial De Concienciación Sobre el Autismo

Palabras de Cándida Montilla para la conferencia "Discapacidad, tecnología e inclusión", por el Día Mundial De Concienciación Sobre el Autismo

Cada año, el Despacho de la Primera Dama asocia la celebración de los días mundiales sobre el autismo y el síndrome de Down, cercanos en el calendario, para, con la ayuda de una persona experta,  echar una mirada a ambas condiciones desde una perspectiva que enriquezca nuestro quehacer en el Centro de Atención Integral para la Discapacidad (CAID).

Nuestro invitado de hoy, el señor Thomas Klein, tiene sobrada experiencia en un ámbito no solo innovador desde el punto de vista científico, sino también propulsor de cambios en la manera en que la tecnología encara la realidad de las personas con discapacidad.

El título de la conferencia que nos ofrecerá el señor Klein anticipa lo mucho que las tecnologías pueden hacer por las personas con discapacidad, en este caso, el trastorno del espectro autista.

La selección del tema no es fortuita.  Este año, Naciones Unidas eligió como lema de campaña “No dejar a nadie atrás”, para el Día Mundial del Síndrome de Down, y “Tecnologías de asistencia, participación activa” para el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo.

En ambas campañas el reclamo de inclusión es explícito, y se asocia a la Agenda 2030 sobre el Desarrollo Sostenible. En el caso específico del autismo,  la ONU estimula a cobrar conciencia de hasta dónde las tecnologías pueden reducir o eliminar las barreras a la participación en igualdad de condiciones de las personas con esta condición.

Para el Despacho de la Primera Dama es de vital importancia ayudar a que la República Dominicana avance tanto en la inclusión como en la provisión de servicios de salud que contribuyan a la plenitud de vida de las personas con discapacidad.

Porque, como expresara la ministra de la Juventud de los Emiratos Árabes Unidos, Shamma Bint Suhail Faris Al Mazrui, en la inauguración de las recién finalizadas Olimpiadas Especiales celebradas en Abu Dabi, a las tuvimos el honor de asistir, abro la cita:

“La inclusión, más que una idea, es una experiencia que hace que nuestros corazones de abran de par en par, no es un puño cerrado.

A menudo se nos enseña que nuestros corazones son del tamaño de nuestro puño. Mientras que eso es anatómicamente cierto, un puño cerrado representa una puerta cerrada. Es un músculo contraído. Es exclusivo, contiene sólo lo que puede sujetar con fuerza y excluye lo que sea que esté fuera de él. Creo que el tamaño de nuestros corazones es mucho mayor. Mucho más expansivo. Nuestros corazones tienen el tamaño de una mano extendida.  Son una puerta abierta, inclusiva, capaz de sostener más de lo que es visible. Nuestros corazones son suficientemente grandes como para albergar a todo el mundo”. (Fin de la cita).

Nuestra la institución, pionera en el país en la prestación de servicios terapéuticos integrados en síndrome de Down, trastornos del espectro autista y parálisis cerebral infantil, ha dotado a cientos de niños y niñas dominicanos de las habilidades requeridas para un desarrollo vital, intelectual y social adecuado.

De no haber contado con los servicios del CAID, estos niños y niñas, provenientes mayoritariamente de los sectores sociales vulnerables, no hubieran podido acceder al dominio de habilidades que les han cambiado la vida a ellos y a sus familiares.

Pero no nos dormimos en los laureles. Durante mi reciente viaje a los Emiratos Árabes Unidos, mi mayor empeño fue lograr acuerdos con instituciones afines que nos permitan ampliar y mejorar la oferta terapéutica del CAID.

El empeño dio resultado. Entre los muchos beneficios obtenidos está el convenio suscrito con el Centro de Autismo de Dubái para la asesoría en el diseño y realización de una evaluación nacional de las necesidades de la población que padece trastornos del espectro autista, y la capacitación de nuestros profesionales.

Pero el acuerdo incluye también una novedad que nos entusiasma grandemente: instalaremos en el CAID un apartamento modelo para que, mediante el aprendizaje práctico, nuestros pequeños pacientes desarrollen destrezas para la vida cotidiana.

Una buena parte de ese aprendizaje estará guiado por robots. Es decir, habrá un intercambio lúdico entre los niños y niñas con la condición de autismo y los androides que, como está comprobado, mejorará sensiblemente la eficacia del proceso terapéutico.

No es esa nuestra única buena noticia. Aprovecho la ocasión para informar que, a partir de ahora, los CAID amplían el rango de edad de los niños y niñas candidatos a recibir atenciones. La admisión no será ya de cero a diez años, sino de cero a doce años. Es decir, aumentamos en dos años la edad límite para optar por nuestros servicios.

Eso supone que miles de nuevos niños y niñas con síndrome de Down, trastornos del espectro autista y parálisis cerebral tienen ante ellos la posibilidad de mejorar sus pronósticos y vivir sus vidas con la dignidad que les corresponde como seres humanos.

Muchas gracias señor Klein por haber acogido nuestra invitación a esta actividad que, cada año, nos insufla nuevas esperanzas.

A todos y todas ustedes va también nuestro agradecimiento por el respaldo que nos ofrecen cada día.

Que Dios les bendiga.

 



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